No, no vamos a hablar del principio de incertidumbre de Heisenberg (para el que no lo sepa o no se acuerde, relacionado con el movimiento de los electrones).
Lo que aquí nos interesa es la incertidumbre humana. Esperar no es malo, lo malo es la incertidumbre de saber cuando va a ser tu turno, de ver cuando podrás hablar con esa persona, de no conocer cuando llegará ese día.
¿A qué viene esta reflexión? Entre otras cosas ha sido gracias a la Seguridad Social que he vuelto a pensar en ella, a las 10 de la mañana ya había 1 hora de retraso, ¿comó puede ser? me pregunto, si las citas empiezan a las 9, pero bueno, ese es otro tema.
Me estaba cansando de esperar a que me tocara el turno, pero… ¿me estaba cansando de esperar? ¿o lo que de verdad me agobiaba era no saber cuando iba a poder acabar con todo aquello? claramente la respuesta es la segunda, me da igual esperar 3 horas si se cuando va a acabar la espera, lo insoportable es la incertidumbre de no saber donde está el final de tu agonía, en principio infinita, porque no tienes ninguna referencia para saber donde ni cuando llegará el final.
Deberían repartir un número como en la carnicería e ir llamando por el número, así habría una referencia válida que te indica, si no el final, si cuantas personas te separan del amado fin.
Saber cuando va a suceder una cosa, suprime parte de los nervios de la espera por incertidumbre (que desde mi punto de vista, son los peores), los nervios que quedan mientras que esperamos a que suceda algo son nervios de esperanza; también puede pasar que cuando el final se está asomando, y ya puedes tocarlo con los dedos, se vuelve a alejar, con lo que se produce un bajón en el ánimo de la persona que está esperando, muchas veces se utiliza esto para dar falsas esperanzas… espera 2 días que estará solucionado, te dicen cuando tienes algún problema, con lo que entramos en la espera esperanzada (o falsa esperanza), hasta que llega el día de ver el final y compruebas que todo está como antes, con lo que vuelves a hundirte en la miseria, posiblemente con otra ración de falsas esperanzas podrás pasar más o menos cómodamente el tiempo hasta la siguiente caída.